{"id":1307,"date":"2015-08-18T14:51:20","date_gmt":"2015-08-18T14:51:20","guid":{"rendered":"http:\/\/ajsoifer.com\/?p=1307"},"modified":"2015-08-18T14:51:20","modified_gmt":"2015-08-18T14:51:20","slug":"el-invierno-con-mi-generacion-de-mauro-libertella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ajsoifer.ca\/?p=1307","title":{"rendered":"El invierno con mi generaci\u00f3n de Mauro Libertella"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/ajsoifer.files.wordpress.com\/2015\/08\/invierno.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-1308\" src=\"https:\/\/ajsoifer.files.wordpress.com\/2015\/08\/invierno.jpg?w=600\" alt=\"Invierno\" width=\"400\" height=\"682\" \/><\/a>Casi a fines de julio de este a\u00f1o me enter\u00e9 que Mauro Libertella iba a publicar un nuevo libro a trav\u00e9s de la cita de un fragmento del mismo que cirucl\u00f3 por Twitter. Inmediatamente sent\u00ed una oleada de ansiedad por leer el libro como pasa pocas veces: s\u00f3lo cuando se trata de alg\u00fan autor que seguimos especialmente, en el que confiamos que su pr\u00f3ximo texto\u00a0nos har\u00e1 tan felices como su anterior libro o que trata de alg\u00fan tema en particular que logra intrigarnos lo suficiente como para llenarnos de esa bienvenida ansiedad.<\/p>\n<p>Con el caso de <em>El invierno con mi generaci\u00f3n<\/em> me pas\u00f3 un poco de ambas. El libro anterior de Libertella (<em>Mi libro enterrado<\/em>) me conmovi\u00f3 cuando sali\u00f3 y siempre que tengo alguna oportunidad lo recomiendo. Esta nueva breve memoria\u00a0promet\u00eda adem\u00e1s tratar un tema que me toca especialmente y es justamente el que viene tratado desde el t\u00edtulo: mi generaci\u00f3n. Porque Mauro y yo compartimos generaci\u00f3n y de hecho, compartimos los pasillos de la facultad de Letras. Nunca cursamos ninguna materia juntos (que recuerde) pero forjamos una relaci\u00f3n a base de\u00a0encontrarnos en reuniones con amigos en com\u00fan de aquellas \u00e9pocas, cruzarnos en eventos y conversaciones.<!--more--><\/p>\n<p>Pero como dec\u00eda, adem\u00e1s, este libro trata de hechos, circunstancias, lugares que no pude dejar de sentir en alg\u00fan punto un poco propios tambi\u00e9n. Los \u00faltimos a\u00f1os de la d\u00e9cada de los 90s y el borde del nuevo milenio, el colegio, las amistades de esos a\u00f1os, los consumos culturales, el microambiente <em>\u00f1o\u00f1o<\/em> de nuestras adolescencias que si bien no fueron compartidas porque no nos conoc\u00edamos en aquellos a\u00f1os, s\u00ed puedo decir que fueron bastante paralelas.<\/p>\n<p>En <em>El invierno con mi generaci\u00f3n\u00a0<\/em>Libertella relata con una prosa limpia y que no le teme a las palabras (un gran logro porque puede colocar expresiones y giros ling\u00fc\u00edsticos que en otro contexto podr\u00edan parecer forzados pero en cambio el narrador los lleva con ligereza y ritmo musical) su adolescencia desde tercer\u00a0a\u00f1o de la escuela secundaria hasta poco despu\u00e9s de terminado el colegio y empezada la Facultad.<\/p>\n<p>El colegio que describe pero no nombra es el colegio ORT sede Monta\u00f1eses y si bien nunca pis\u00e9 sus pasillos s\u00ed tengo a mi mejor amigo de la infancia y adolescencia que fue all\u00ed y pasamos tanto tiempos juntos en esa \u00e9poca que pude sentir mientras le\u00eda el libro de Libertella que las an\u00e9cdotas que contaba, los personajes extra\u00f1os que mencionaba, las situaciones que hab\u00eda vivido eran calcos de las m\u00edas entremezcladas con las de mi amigo.<\/p>\n<p>La lectura de estas p\u00e1ginas entonces tuvieron el sabor de lo conocido y al mismo tiempo la sensaci\u00f3n de leer un mundo paralelo donde ocurr\u00edan las cosas que pensaba durante mi adolescencia que s\u00f3lo me estaban sucediendo a m\u00ed y a mis amigos.<\/p>\n<p>El relato traza una cartograf\u00eda urbana limitada (el colegio, el lugar del almuerzo, los &#8220;aguantaderos&#8221; para las cosas prohibidas, el famoso y m\u00edtico bar puertas adentro \u00bfCasa Chai?) y tambi\u00e9n traza el mapa de unos consumos (la m\u00fasica brit-pop, el rock nacional), una forma de ser (la introversi\u00f3n, el c\u00edrculo cerrado de amigos que no encajaban, que eran parias), un mapa de amistades (el narrador menciona a uno que apodaban el Abuelo y yo tambi\u00e9n tuve un compa\u00f1ero al que apod\u00e1bamos el Abuelo; el narrador menciona a un compa\u00f1ero con un retraso madurativo del que todos se aprovechaban y yo tambi\u00e9n tuve uno as\u00ed), las est\u00e9ticas asumidas (el amigo snob que decide hablar s\u00f3lo con &#8220;honestidad brutal&#8221; durante una semana; la banda de compa\u00f1eros que dura uno o dos recitales en vivo y se disuelve) que parecen un calco deformado por una carbonilla apretada demasiado fuerte respecto de esas adolescencias que vivimos tantos otros sinti\u00e9ndonos \u00fanicos.<\/p>\n<p>En una reciente entrevista Libertella dijo que no cre\u00eda que el tono del libro fuera melanc\u00f3lico pero sabemos que lo que opina un autor de su propia obra no es m\u00e1s que una opini\u00f3n m\u00e1s, ni la mejor ni la \u00fanica. En mi lectura s\u00ed encontr\u00e9 una cierta melancol\u00eda. El narrador mismo nos dice: &#8220;No puedo narrar mi infancia porque fue feliz y no se puede narrar la felicidad.&#8221; Unos p\u00e1rrafos abajo completa: &#8220;<em>Palermo cambi\u00f3 mucho m\u00e1s que Nu\u00f1ez; dir\u00eda, con cierta melancol\u00eda, que ese Palermo ya desapareci\u00f3 por completo.<\/em>&#8221;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ajsoifer.files.wordpress.com\/2015\/08\/ort.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1313 aligncenter\" src=\"https:\/\/ajsoifer.files.wordpress.com\/2015\/08\/ort.jpg\" alt=\"ort\" width=\"640\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/ajsoifer.ca\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/ort.jpg 640w, https:\/\/ajsoifer.ca\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/ort-300x300.jpg 300w, https:\/\/ajsoifer.ca\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/ort-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Entonces, no narra la infancia porque fue feliz y recordarla lo llevar\u00eda a la melancol\u00eda. S\u00ed narra la melancol\u00eda del barrio perdido de esa infancia pero lo que se esconde detr\u00e1s del relato total es, a mi entender, una melancol\u00eda distinta, una que est\u00e1 ligada a una adolescencia que ahora se puede recordar a la distancia sin sufrimiento pero que en su momento s\u00ed fue sufrida. La melancol\u00eda existi\u00f3 en esa adolescencia por la p\u00e9rdida de la infancia feliz y ahora al traer de nuevo el recuerdo de esa adolescencia hay necesariamente algo de melancol\u00eda al recordar los momentos en los que fuimos descubriendo, top\u00e1ndonos, con las cosas que el mundo nos iba a exigir: responsabilidades, peligros y fundamentalmente los primeros escarceos torpes con el sexo opuesto.<\/p>\n<p>El narrador lo dice concretamente: &#8220;<em>Recluidos siempre en el fondo del aula, comentando con tono cr\u00edtico lo que hac\u00edan y dec\u00edan todos, est\u00e1bamos lejos de ser un objeto de deseo femenino y gener\u00e1bamos, apenas, en los mejores momentos, algo cercano a la curiosidad. Aquellos fueron a\u00f1os aciagos. A veces alguna mujer o un grupo de chicas se acercaba hasta nuestra trinchera en una brev\u00edsima excursi\u00f3n: intercambiaba dos o tres humoradas y volv\u00eda rauda al mundo de la sexualidad. En alg\u00fan momento habremos asumido que \u00edbamos a morir v\u00edrgenes y reforzamos entonces las murallas que nos separaban del mundo. El rechazo femenino era un modo tambi\u00e9n de justificar nuestro encierro para generar un nivel de simbiosis tan puro entre amigos, era necesario que no hubiera interferencias.<\/em>&#8221;<\/p>\n<p>Esa experiencia contada del lado de los que en los a\u00f1os de secundaria \u00e9ramos inadaptados que no entend\u00edan los secretos de la pr\u00e1ctica social y el encuentro con el sexo opuesto son un material literario que ha sido poco explorado: la historia la cuentan los vencedores y abundan las novelas y los relatos de los triunfos, las conquistas y la superioridad de los machos alfa que en sus a\u00f1os mozos hac\u00edan caer a sus pies a todas las f\u00e9minas que se topaban a su paso.<\/p>\n<p>Libertella, en cambio, toma las experiencias que vivimos a nuestro modo cada uno de los <em>\u00f1o\u00f1os<\/em> de fin de siglo y las transforma en un relato de un lirismo simple y sofisticado, sin huirle a los momentos m\u00e1s vergonzantes que tambi\u00e9n pasamos: el llanto desconsolado luego de que aquella mujer que nos iniciaba, finalmente, en los secretos del amor y a quien por eso mismo pas\u00e1bamos a considerar el amor de nuestras vidas, nos dejaba poco despu\u00e9s al haberle exprimido el poco jugo al objeto <em>freak <\/em>que constitu\u00edamos nosotros.<\/p>\n<p>Hay en el relato de Libertella entonces un atrevimiento, una osad\u00eda: contar lo que pas\u00f3 del lado de los que ve\u00edamos a los dem\u00e1s tener \u00e9xito (con las mujeres, con sus planes de vida, los que transitaban la secundaria y el fin de siglo sin hacerse demasiados cuestionamientos) y los envidi\u00e1bamos. Pero a diferencia de otros relatos de <em>nerdxploitation\u00a0<\/em>el suyo no habla de venganzas o revanchas sino que sencillamente narra y rememora con ese tono que va de la felicidad de los bellos recuerdos al desasosiego de recordar el sufrimiento que significaron muchas de esas vivencias en su momento.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ajsoifer.files.wordpress.com\/2015\/08\/mcdoanlds.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-1314 aligncenter\" src=\"https:\/\/ajsoifer.files.wordpress.com\/2015\/08\/mcdoanlds.jpg?w=676\" alt=\"mcdoanlds\" width=\"676\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/ajsoifer.ca\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/mcdoanlds.jpg 1024w, https:\/\/ajsoifer.ca\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/mcdoanlds-300x200.jpg 300w, https:\/\/ajsoifer.ca\/wp-content\/uploads\/2015\/08\/mcdoanlds-768x512.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 676px) 100vw, 676px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, en la narraci\u00f3n se filtra el sentimiento que muchos de los que viv\u00edamos en esos m\u00e1rgenes ten\u00edamos: que de alguna manera, y pese a nuestra evidente reclusi\u00f3n social, nosotros entend\u00edamos m\u00e1s que los otros, \u00e9ramos mejores y ten\u00edamos m\u00e1s claras las cosas de la vida. Hay una escena perfecta para esto: el narrador recuerda como en su grupo de amigos inventaron la adjetivaci\u00f3n &#8220;alta&#8221; como sin\u00f3nimo de &#8220;gran&#8221; a trav\u00e9s de una l\u00ednea del cuento de Borges <em>Tl\u00f6n, Uqbar, Orbis Tertius\u00a0<\/em>en el que se dice &#8220;alta noche&#8221;. A partir de esa lectura ellos adoptan esa peculiar forma de adjetivaci\u00f3n. Dice el narrador: &#8220;<em>Lo comentamos y empezamos a aplicarle el adjetivo &#8220;alto&#8221; a cualquier cosa: alta casa, alto colectivo, alta m\u00fasica, alto gol. Lo us\u00e1bamos obsesivamente y la gente se sorprend\u00eda. &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 dicen \u00b4alto\u00b4? \u00bfQu\u00e9 quieren decir cuando dicen \u00b4alto\u00b4?&#8221;, nos preguntaban, y nosotros insist\u00edamos con nuestra cancionicta: en un cuento de Borges, bla, bla, bla. Luego aparecer\u00edan boliches, grupos de m\u00fasica y marcas de ropa que empezaron a usar la expresi\u00f3n &#8220;alto&#8221; y la adjetivaci\u00f3n borgeana entrar\u00eda de lleno en la oralidad de la calle de Buenos Aires.<\/em>&#8221;<\/p>\n<p>Como bien dec\u00edan los heresiarcas de Uqbar &#8220;l<em>os espejos y la c\u00f3pula son abominables, porque multiplican el n\u00famero de los hombres.<\/em>&#8221; En este caso, ese grupo de invisibles habr\u00eda funcionado como espejo que reprodujo una expresi\u00f3n hasta convertirla en habla cotidiana. Una viralizaci\u00f3n en la \u00e9poca en la que las redes sociales no exist\u00edan.<\/p>\n<p>Ese gesto, esa an\u00e9cdota, condensa la utilidad invisible, el m\u00e9rito que nadie nunca le reconocer\u00e1 a ese grupo tan similar al de otros grupos que constituimos durante aquellos a\u00f1os raros.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay otro m\u00e9rito en la novela\/memora de iniciaci\u00f3n de Libertella y es que se atreve a contar el relato desde una adolescencia que no transcurri\u00f3 en los pasillos del Nacional de Buenos Aires. En cambio transcurri\u00f3 en un colegio privado y jud\u00edo de N\u00fa\u00f1ez, al que sin embargo no se menciona, pero cuyas marcas est\u00e1n ah\u00ed para que las lean los que saben.<\/p>\n<p>Es una traslaci\u00f3n interesante hacia la periferia, a un colegio al que las elites cat\u00f3licas nunca mandar\u00edan a sus hijos, sin organizaci\u00f3n sindical de los estudiantes, con una orientaci\u00f3n t\u00e9cnica en unos a\u00f1os en los que la Argentina era tierra yerma para la industria, sin una historia pol\u00edtica comprometida y que nunca en su historia aport\u00f3 un Presidente de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese atrevimiento (\u00bfexisten acaso otras novelas de aprendizaje durante la adolescencia en la literatura argentina que no tengan como foco al Nacional de Buenos Aires?) Libertella construye un <em>Juvenilia<\/em> para los que durante tanto tiempo quedamos afuera y recupera para nosotros y nuestra generaci\u00f3n, ese \u00e1rido invierno que ya hemos dejado atr\u00e1s pero que como toda \u00e9poca dura, recordamos a la vez con algo de nostalgia\u00a0por el hero\u00edsmo que tuvimos para sobrevivir\u00a0y otro poco de alivio porque es historia pasada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi a fines de julio de este a\u00f1o me enter\u00e9 que Mauro Libertella iba a publicar un nuevo libro a trav\u00e9s de la cita de un fragmento del mismo que cirucl\u00f3 por Twitter. 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